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Cuci

 

 
La colitis ulcerosa se limita al intestino grueso (colon) y el recto. La inflamación ocurre solo en la parte más superficial del interior del intestino. Normalmente empieza en el recto y el colon descendente, pero se puede esparcir de manera continua involucrando así a la totalidad del colon.

 

 

 

 

 

 

 

A medida que la pared intestinal se va inflamando y ulcerando, va perdiendo también su capacidad de reabsorber el agua que pasa por el colon por medio de los desechos alimenticios. Esta incapacidad de reabsorción del agua es la que produce la diarrea. Además, la pared intestinal dañada comienza a producir mucha mucosidad en las heces. Por otro lado, la ulceración de la pared intestinal puede provocar sangrado, dando como resultado heces sanguinolentas. La pérdida de sangre puede llegar a causar anemia (conteo bajo de los glóbulos rojos). La mayoría de las personas con colitis ulcerosa siente urgencia por ir al baño y sufre de dolor abdominal y cólico. El dolor es más intenso en el lado izquierdo del abdomen pero puede presentarse en cualquier parte de este. Todo esto conduce a la pérdida del apetito y de peso la cual, junto con la anemia, produce fatiga. Muchos pacientes con colitis ulcerosa tienen síntomas relativamente leves.

 

 

 

Sin embargo, algunos otros pueden sufrir de cólicos abdominales severos, diarrea sanguinolenta, náuseas y fiebre. Los síntomas de la colitis ulcerosa tienden a ir y venir. En vista de que la colitis ulcerosa es un padecimiento crónico, los pacientes pasan por periodos en los que la enfermedad rebrota y causa síntomas (brote o activación). Los periodos en los que los pacientes no sufren de ninguna aflicción de la enfermedad se conocen como remisión y se dan entre un periodo de activación y otro, y pueden pasar meses e incluso años entre una activación y otra. Aunque, eventualmente, los síntomas regresan.

 

 

 

 

 

 

Los síntomas de la colitis ulcerosa varían dependiendo de la magnitud de la inflamación y del lugar dentro del colon afectado por la enfermedad. Es así que resulta fundamental conocer qué parte del intestino está aquejado. A partir de allí se puede saber de qué tipo de colitis ulcerosa se trata:

Proctitis ulcerosa: la inflamación intestinal se limita al recto. Debido a esta extensión limitada (generalmente menos de 15 centímetros), la proctitis ulcerosa tiende a ser el tipo más leve de colitis ulcerosa. Sus síntomas incluyen dolor y sangrado rectal y urgencia por ir al baño.

Proctosigmoiditis: afecta el recto y el colon sigmoideo (el segmento inferior del colon localizado inmediatamente arriba del recto). Sus síntomas incluyen diarrea sanguinolenta, cólicos y esfuerzo para defecar. Es posible que el dolor en la parte izquierda del abdomen sea moderado mientras la enfermedad está activa.

 
Colitis distal: inflamación continua que empieza en el recto y se extiende hasta el ángulo esplénico (la curva del colon cerca del bazo en la parte superior izquierda del abdomen). Sus síntomas incluyen pérdida de peso y de apetito, diarrea sanguinolenta y dolor abdominal severo en la parte izquierda del abdomen.
 
Pancolitis: afecta todo el colon. Sus síntomas incluyen pérdida de peso y de apetito, diarrea sanguinolenta y dolor abdominal severo.

 

 

 

Las complicaciones en los pacientes con colitis ulcerosa son, desafortunadamente, inevitables e incluso frecuentes aún en los pacientes tratados adecuadamente. Son tan frecuentes y cubren una gama tan amplia que es importante estar familiarizados con ellas. Su detección temprana es determinante para un tratamiento más efectivo. Estas complicaciones pueden incluir lo siguiente:

Diarrea intensa y persistente, sangrado rectal y dolor.

Intestino perforado: La inflamación crónica debilita tanto la pared del intestino que se puede llegar a hacer un hoyo.
Colon megatóxico: Es una inflamación severa por la cual el colon se ensancha, perdiendo así su capacidad de contraerse debidamente y de mover el gas intestinal. Esto puede causar la perforación del intestino y necesitar una cirugía inmediata.
 
Por favor consulte a su médico para conocer otras posibles complicaciones.
 
 
El procedimiento para determinar el diagnóstico de la colitis ulcerosa comienza con el historial médico y familiar del paciente y los detalles completos de los síntomas. También se lleva a cabo un examen físico. En vista de que muchas enfermedades pueden producir los mismos síntomas que la colitis ulcerosa (como una infección intestinal, por ejemplo), el médico debe basarse en varios estudios médicos para realizar un diagnóstico bien diferenciado. Estos estudios pueden incluir:
 
Análisis de heces fecales: para descartar una infección y revelar si hay sangre y leucocitos en las heces.
 
Análisis de sangre: para detectar la presencia de inflamación, anticuerpos y anemia.
 
Sigmoidoscopía: examina el recto y el tercio inferior del colon.

 

 

 

Colonoscopía con toma de muestras de tejido: es un examen que se lleva a cabo con un tubo con una cámara y luz en la punta para observar la pared del intestino grueso y obtener muestras de tejido para biopsia. Examina todo el colon y la punta del intestino delgado.
 
Por favor consulte a su médico para conocer otras posibles complicaciones.


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